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Síntomas
Característicos de Depresión durante el Crecimiento y Desarrollo
El principal síntoma de la depresión es un
estado de tristeza, que puede agudizarse hasta llegar a ser inconsolable.
En los niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable
en lugar de triste.
Frecuentemente el estado de ánimo en un episodio depresivo es descrito
por el sujeto como deprimido, triste, desesperanzado, desanimado
o "como un pozo".
Casi siempre hay una pérdida del interés y de incapacidad para obtener
placer, en mayor o menor medida. Los muchachos pueden referir que
han perdido el interés o que han dejado de disfrutar las actividades
que antes consideraban placenteras.
La alteración del sueño asociado más a menudo a un episodio depresivo
es el insomnio. También existen cambios psicomotores, que incluyen
agitación (por ejemplo incapacidad para permanecer sentado, paseos,
frotarse las manos y pellizcar o arrugar la piel, la ropa o algún
objeto); o enlentecimiento (por ejemplo, lenguaje, pensamiento y
movimientos corporales lentos) que deben ser lo bastante graves
como para ser observables por los demás y no representar, únicamente
una sensación subjetiva (es decir el: "yo creó que se está
comportando más lento que de costumbre", sino el "es evidente
que se comporta más lento que de costumbre"), además del aumento
de la latencia de respuesta verbal (tardan más en responder), bajo
volumen, menos inflexiones y cantidad o variedad de contenido o
mutismo.
Es habitual la falta de energía, el cansancio y la fatiga.
El joven puede referir una fatiga persistente sin hacer ejercicio
físico. Incluso, el menor trabajo parece requerir un gran esfuerzo.
Por ejemplo: una jovencita puede quejarse que lavarse y vestirse
por la mañana esagotador y que tarda el doble de lo normal
en ello.
El sentimiento de inutilidad o de culpa se asocia a un episodio
depresivo, puede implicar evaluaciones negativas, no realistas del
propio valor, o preocupaciones de culpa referidas a pequeños
errores pasados. Por ejemplo, cuántas veces no escuchamos
los siguientes comentarios de los jóvenes:
-Nada me sale bien.
-No sirvo para nada.
-Todo sucedió por mi culpa.
-Estoy tan fea que nunca voy a casarme.
-Estoy tan gorda que nadie quiere hacerme caso.
-El divorcio de mis padres fue por mi culpa.
-Por no haber estudiado reprobé, ahora nunca voy a ser nadie
en la vida.
Muchos adolescentes refieren una capacidad disminuida
para pensar, concentrarse o tomar decisiones.Son frecuentes
los pensamientos de muerte, la ideación suicida o las tentativas
suicidas. Estas ideas varían desde la creencia consistente
en que los demás estarían mejor sí uno muriese,
llegando a conformarse, hasta los pensamientos transitorios, pero
recurrentes, sobre el hecho de suicidarse, o los auténticos
planes específicos sobre como cometer el suicido. La frecuencia,
intensidad y letalidad de estas ideas pueden ser muy variables.
Los muchachos con menos riesgos suicida pueden referir pensamientos
transitorios (1 o 2 minutos) y recurrentes una o dos veces a la
semana. Los sujetos con más riesgo suicida pueden haber comprado
materiales (por ejemplo: una cuerda o un arma) para usarlos en la
tentativa de suicidio, hasta pueden haber fijado un lugar y un momento
en el que saben estarán solos para poder así suicidarse;
aunque muchos estudios han demostrado que no es posible predecir
con exactitud cuándo o en qué momento, el joven deprimido
va a intentar el suicido. Los motivos para el suicido pueden
incluir el deseo de rendirse ante lo que es percibido como obstáculos
insalvables o un intenso deseo de acabar con un estado emocional
enormemente doloroso, que es percibido como interminable (en este
caso: la depresión).
Es normal que los síntomas aparezcan antes de transcurrir
dos meses, si hubo una pérdida de un ser querido; pero estos
no deben persistir más allá de dos meses. Generalmente,
se consideran resultado de un duelo, a menos que estén asociados
a un deterioro funcional importante o incluyan preocupaciones mórbidas
de inutilidad, ideación suicida, síntomas sicóticos
o enlentecimiento psicomotor. (Es decir: exageraciones).
Los síntomas centrales de un episodio depresivo son los mismos
para niños y adolescentes, aunque hay datos que sugieren
que las manifestaciones de los síntomas característicos
pueden cambiar con la edad. Algunos síntomas como las quejas
somáticas (dolores en el cuerpo), la irritabilidad ó
el aislamiento social, son especialmente habituales en los niños,
mientras que el enlentecimiento psicomotor, la hipersomnia (dormir
mucho) y las ideas delirantes son menos frecuentes antes de la pubertad,
que en la adolescencia y en la edad adulta. También puede
ir acompañado de trastornos de la conducta alimenticia, y
trastornos de angustia.
Una proporción importante de mujeres refieren un empeoramiento
de los síntomas del episodio depresivo unos días antes
del inicio de la menstruación. Los estudios realizados indican
que los episodios depresivos aparecen con el doble de frecuencia
en mujeres que en varones.
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Ultima actualización: Thu 05th 2007f July 2007 por Rednodo.com |